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HISTORIA DEL CLUB
Al lector: Este material llego a mis manos por medio de una persona vinculada al club (Miguel Otero), a quien le agradezco el aporte valiosísimo realizado a esta página. También extiendo mi agradecimiento a quienes fueron los responsables de recopilar este material hoy sin duda alguna, es patrimonio tanto del club como del barrio.


Revista de Diamante del 75º Aniversario del Club Social y Deportivo Las Flores.
Con Personería Jurídica - Sede Social: Patagonia 3832

Redactores Responsables: Wilson Araújo - Ruben L. Esquerre (Japón 1711)
Impresa en los Talleres Gráficos REG S.A. (Garibaldi   )
Diagramada en la redacción de revista Cosmópolis.
Fuentes consultadas: «Mi Vida» de José Pedro Malagraba - Juan C. Nusa - archivos de la institución
testimonios de viejos dirigentes - archivos periodísticos


PRIMEROS PARTIDOS

Niños rubios y morochos jugaban descalzos y sonrientes a la pelota, con sus pantalones cortos, en calles con subidas y piedras de puntas o en campitos (potreros) que abundaban en la Villa del Cerro. Campos minados de animales sueltos (vacas, caballos, chivos, gallinas, ovejas) y niños contagiados con la euforia de las conquistas locales y en el Mundo del Fútbol Uruguayo.
Se divertían entre otras cosas  con la chinchiribella, el aro con el arquito, las cometas caseras, las  bolitas y la infaltable pelota de trapo

Un miércoles 18 de julio de 1928, (fecha de la Independencia del país, y año de Gloria  Olímpica celeste) aprovechando el día feriado, acontece que en la esquina de Austria y Puerto Rico, corazón de la Villa, un grupo de adolescentes funda un equipo, en un partido que juegan por la tarde, con un eventual adversario de ese entonces en la cancha del Frigorífico Artigas.
La indumentaria para la ocasión  era la del Club Punta Yeguas, gracias a la solidaridad del “Negro” Leonel que se los cedió, eran blusas con botones y bolsillo  con los colores de Progreso (en rayas finas rojas y amarillas).
Esa fue la vestimenta del primer partido de Las Flores, posteriormente jugarían con casacas de verde y blanco; en 1934 lo harían con unas de azul y blanco,  y en el año 1941, como todavía faltaban algunas camisetas,  adoptaría  el  color rojo (según cuentan, luego de teñir aquellas casaquillas).
Dos años más tarde se consolidarían  los  colores adoptados desde el vamos: los colores blanco y rojo con vivos azules.

Carmelo Danzi,  uno de los dos contemporáneos de esta legión de amigos,  nos cuenta que él tendría unos 8 casi 9  años y como era de los más chicos del grupo, fue quien se encargó de llevar el botiquín, que era una cajita de cartón con algunos componentes de primeros auxilios.
Nos acota además que es imposible olvidar ese día, pues estrenaba  los pantalones largos, acontecimiento  que para la época,  marcaba un antes y un después en la etapa de la niñez.
Los jugadores en cambio eran adolescentes entre 11 y 14 años, que a esta edad, sin lugar a dudas,  esa diferencia pesa mucho.
Son sus  Jugadores Fundadores Institucionales los Sres Héctor González, J.D.”Cholito” Blanco, Efraín Bassi, Carmelo Danzi (contemporáneo), José y Arsenio Pallas, Ventura ”Vasco” Estomba, J.”Machito” Peña, J.”Pota” Ríos, Hugo González, José H.”Cholo” Giusso, H. Bassi, M.”Gato” Correa, G. Santos y J. Martínez y Antonio Laurito
En  ese entonces  el Director Técnico fue “Cachota” Martínez, persona mayor y seria, que se hacía respetar por los muchachos, a tal punto  que recuerda haberse reído de él por única vez, el día que  patinó y cayo de cola  al suelo,  porque
resbaló con el agua que corría en la calle Austria. 
También se le recuerda por sus  peleas con el orientador del Club Huracán como un clásico dentro del clásico. Era verse y era enfrentarse, pero después   todo pasaba.
El “Cholo” Giusso era el  formidable arquero de la novel entidad.  Tenía un físico privilegiado para esta función, pero también su moldeada personalidad,  hacia que se respetara a  todo el equipo, a la hora de caldearse los ánimos.

Con referencia  al   nombre del club, una hipótesis, sería que lo adquiere porque en la calle Cuba entre Suecia y Austria (que posteriormente fue su sede), existía la Sociedad de  Bailes Las Flores, en honor a los hermosos rosedales que habían al frente de sus jardines, con bellísimas  rosas blancas y amarillas.
También hay quienes creen, y aparece como la más firme de las teorías, que el barrio llevaba este nombre  en alusión a los jardines propios de las fincas que daba al vecindario  un aspecto multicolor en la mayor parte del año, y de ahí tomó su nombre la institución..
Lo cierto es que ya en esta época los jardines se cultivaban con variedades de bellas flores,  como legado de las costumbres de los inmigrantes y ellas mucho han contribuido con su singular nombre.
Las flores son belleza, naturaleza, perfume, color, esencia, estética, variedad, romanticismo, y porque no, amor.
Quien podría imaginar que tanto derroche de sinónimos y principalmente del amor daría lugar posteriormente a  una institución de fútbol amateur, decana en la Villa del Cerro y de la que nos sentimos orgullosos de compartir un ámbito social, cultural y deportivo, como seguramente lo imaginaron sus predecesores.
La actividad  deportiva en forma organizada comenzó casi de inmediato. Las primeras competencias deportivas contaron a  Las Flores como protagonista de lujo, con excepcional participación en los campeonatos matutinos que organizaba el club Rampla Juniors en su reducto del Parque Nelson.
En 1936 se crea la primera liga interclubes de fútbol en la Villa y a ella se integran instituciones tales como el Dos - Dos,  Defensores del Cerro y más adelante el Bahía, Tito Borjas, Huracán, etc.
En el año 1941 se actuó en el campeonato nocturno que organizara el club Cerrito en su vieja cancha  de General Flores y Propios (hoy Batlle y Ordoñez), obteniendo un rotundo éxito.

LA SEDE

En la década del 40,  el club tuvo como sede social el boliche de Molina en Suecia y Puerto Rico y posteriormente en la Sociedad de Baile de Cuba y Suecia, de 1950 a 1954 estuvo en Austria y Dinamarca, del 54 hasta 1957 en Filipinas y Suecia y  desde 1957 en la actual  Sede de Patagonia 3832.

Magníficas conquistas del pasado, permiten recorrer su historia  palmo a palmo, cuando en sus galerías de la Sede Social Propia  de la calle Patagonia 3832 esquina Suecia, vemos los trofeos conquistados por aquellos hombres que impulsaron su juego con entusiasmo, coraje e hidalguía.
Desde su creación, Las Flores no solo ha participado en innumerables campeonatos de fútbol, y si bien puede parecer desconocido para las nuevas generaciones, también  participó en campeonatos de bochas, de natación, de boxeo, atletismo y ciclismos en aquellas multitudina-rias jornadas de los «Olimpíadas barriales» que se llevaron a cabo en las décadas de los 40 y 50.
Por mucho tiempo además, tuvo una destacada participación en el voleyball  ocupando los primeros lugares de los torneos organizado por la Intendencia y con jugadores de primera línea, como también lo ha hecho en el fútbol femenino-

La actual y remozada  sede  social, supo ser un terreno  con una casilla precaria, cuyo dueño fue el Sr. Octavio Blanco (tío del «Cholo») quien la cedió para «hacer todo lo que pudieran».
Antes de esa cesión,  las  sedes anteriores eran lugares que por su capacidad locativa,  sólo permitían el encuentro de jugadores y dirigentes y algún vecino para jugar a las cartas, tomar algunos mates y/o planificar  actividades que generalmente, como las bailables, se realizaban en la Sociedad Filantrópica Cristóbal Colón (en la calle Grecia y República Argentina; hoy comedor público), la que arrendaba sus instalaciones a bajo costos  a  todas las entidades de la zona.

A partir del año 1958, instalado en el local de la calle Patagonia el club comienza hacer frente a otras  necesidades y atento a ello, las diferentes comisiones comienzan a efectuar diversas mejoras edilicias las que permitían la realización de espectáculos artísticos, reuniones bailables, etc.
Por entonces, y durante mucho tiempo Las Flores contaba con «equipo sonoro » que además del uso institucional, era cedido a aquellos clubes y/o asociaciones que lo solicitaban.

Por agosto del año 1970, la comisión que entonces presidía el Sr. José María Cardozo debe decidir sobre el préstamo del salón a los señores asociados lo que en primera instancia es  considerado en  forma negativa por parte de los dirigentes.
Posteriormente, esa decisión es  revertida y en la reunión celebrada el 17 del mismo mes, se decide realizar «un nuevo contrato con el dueño del local» y plantearle las aspiraciones de comprar el mismo.

Aquella propuesta se efectuaría mucho tiempo después y Don Octavio Blanco, una vez que la escuchó, solicitó tiempo para pensarlo.
Cuando este señor fallece - allá por 1980 - don “Cholo” Giusso y Leonel González  son los  principales propulsores para adquirir la propiedad y con ese fin comienzan las tratativas con los herederos.
En el año 1985 se concreta la adquisición y Las Flores pasa a ser - junto con el club Tito Borjas, las únicas entidades amateur con sede social propia.

Sin lugar a dudas el esfuerzo para tal logro ha sido mayúsculo. Aparecen  en los libros contables de  la época, las donaciones  emanadas para tales própositos: en la página 58,  con fecha 9 de julio de 1985 figura   la contribución del socio J. Mansueti por un importe de $ 20.000 de entonces; otra realizada  por un distribuidor de querosén (cuyo nombre  no figura) y la del baby fútbol por $ 800.
En el mismo libro, en la página 64 (con fecha diciembre de 1985) figura la gestión realizada por el Sr. Leonel González ante el Banco de la República Oriental del Uruguay por un préstamo del orden de los $ 36.200 hecha a su nombre que luego se le devolviera, y otro gestionado por el Sr. Florentino Guevara ante la misma institución financiera del orden de los $ 64.800.
En la página 83 con fecha julio de 1987 se registra una importante donación de socios del orden de los $ 18.000.

Hoy, la sede social es propiedad de Las Flores  y ese patrimonio institucional se ha visto incrementado con lo que significa el mini estadio del baby fútbol, en la calle continuación Austria y Pasaje Ombú.





TESTIMONIOS

Don Carmelo Danzi  nos recibe en su casa de Cuba y Austria, donde en otros tiempos tenía a cargo la cantina del Club de Bochas “Remembranzas”, por la cual desfilaron parroquianos de la zona.
Con una   lucidez  mental envidiable (con sus disimulados 83 años de vida) y un privilegiado estado físico (porque siempre se cuidó), nos cuenta que los equipo rivales de Las Flores eran  Bahía, Dos Dos, Misterio,  Uruguay, Huracán y Tito Borjas, siendo éste último el clásico rival con su cancha donde se construyó el último tramo del Cementerio del Cerro ( Bulgaria y Bélgica).
Las Flores no tenía  cancha propia pero le prestaban la de  Defensores del Cerro (club de intermedia) que se situaba  donde hoy están las viviendas del Barrio Aquiles Lanza, sobre las calles  Bulgaria y y Charcas.
A poco de comenzar su participación en la liga, conformaría su cancha en la intersección de las calles Suecia y Bulgaria, frente al Cementerio del Cerro.

Se practicaba un fútbol resuelto, guapo, varonil. Se luchaba con ardor y pundonor para conquistar la victoria, contra bravos equipos que entraban al terreno de juego  sin medir la energía que se iba a cada pelota dividida. Tal vez un fútbol no tan dinámico, pero que congregaba la atención de multitudes por un depurado estilo, que afloraba desde el potrero, y se jugaba con mucho  amor y vergüenza por  la camiseta.
Y los que vieron este fútbol exponen que comparativamente y a pesar de la evolución física y táctica  del fútbol profesional de  hoy día, y  con la comodidad de ver los  partidos por televisión,  muchas veces dan ganas de cambiar de canal porque no llena las expectativas de los televidentes.

Se movilizaban en camión de un vecino  cuando los traslados eran  largos, y la gente del barrio siempre acompañaba. Alrededor de la cancha se congregaban para alentar a sus colores.
Danzi nos cuenta que sus primeras zapatillas de fútbol eran con suela de cuero y debajo se le anexaban tachuelas para que se prendiera mejor al terreno, mientras que la parte superior era de paño.
Recién  muchos años después pudo jugar con  modernos ( hoy  precarios) zapatos de fútbol que pesaban una enormidad.
Su posición en la cancha era de half derecho  y  en esa época había que marcar al puntero que jugaba contra la raya y bien, porque había muchos y muy buenos... «y jugaban los mejores».

La pelota de fútbol era gigante, pesada, de cuero cosida, con una cámara de goma, que se inflaba a través de la válvula, debiendo extraerla y una vez inflada, se volvía a meter y se cosía  el parche de cuero que la cubría. Muchas veces mal cosida le quedaban protuberancias que podían dejarte el ojo negro, o  hacer una herida en la cara.
Cuando la cancha tenía barro o estaba mojada, la pelota no solo pesaba más, sino que un pelotazo en las piernas podía dejar la marca y el ardor  por largo rato, y ni que hablar cuando se la debía cabecear.
Muy conocido era en la zona el Arbitro de Intermedia (Extra) el Sr. José Garmendia, que era uno de los jueces en impartir justicia en amistosos y campeonatos  locales.
Dicho juez  contaba que cuando jugaban partidos de intermedia, debía ir con un pequeña pistola («mata gato») anexada a su  cintura, porque a la hora de pegarle se hacían filas y esa era una de las formas  de mantener distancia,  respeto y salir ileso.
Carmelo  nos cuenta que cuando ellos iban al baile, al volver a la sede el “Cholito” Blanco que era extraordinario amigo y mejor persona  tenía preparada las tortas fritas, que a su gusto las hacia riquísimas.  Allí se volvía a juntar la barra de camaradas. 
Sus recuerdos emotivos, logran por momentos sensibilizarlo. Vive  sus recuerdos y los narra  con la intensidad, de quien atesora una fortuna y necesita compartirla para que otros le asignen el verdadero valor de lo que posee.
Este hombre anciano, tiene un espíritu joven y un alma gigante que no sabe decir no, a quien su corazón le indica esta más necesitado.
Durante la entrevista,  una dama   se acerca a ofrecerle una guitarra, que adquiere para sus nietos y luego de darse cuenta que esta rota, lejos de lamentarse trata de comprender las razones de esa mujer, que acaba de vendérsela y que el mismo la justifica, pues entiende que ella también sabría en las condiciones que se la estaba ofreciendo.
Carmelo dice, «qué voy a hacer, es mi forma de ser y no la puedo cambiar», que se nota  con su gesto de hombre bueno, de  espíritu templado y ojos cansinos.
Así es la gente, la gente de este barrio, de esta institución.  Sus valores son su calidad y su calidad  es su forma de ser.
Por ello nuestro lema, “La grandeza de nuestro club, se mide por la calidad de su gente”.
Gracias Sr. Danzi, por su testimonio legítimo, en honor a quienes ya no están presentes, porque en su persona queda sintetizada una generación de hombres, con mayúsculas que nos  legaron mucha enseñanza y es nuestro deber se siga  transmitiendo a nuestra pichonada.



Himno de Las Flores
MARCHA - (Walter García - Mario Burgueño)

Bandera tricolor
de Las Flores inmortal
que ondulas en el mástil de la gloria

Tu juventud febril
con sangre varonil
defenderá por siempre tus victorias

Tus defensores son
la estirpe que dejó
el fútbol que en el mundo vio la gloria

Y al defenderte
con garra y calidad viene vibrando
tu alegre juventud

Las Flores !, Las Flores!,  gritemos
en las tardes radiantes de sol
tu casaca roja, azul y blanca
tenemos como emblema de valor,
triunfal

Nuestro pecho gritará ¡Las Flores!
la historia repetirá ¡Las Flores!
y al conjuro febril de tus nombres
tu bandera flameante ha de ver
los muchachos que con amor quieren
tus colores defender.
DISEÑO Y DESARROLLO:  DAMIÁN PIÑATARES                      HOSTING GENTILEZA DE:                            
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